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Brújula en latón envejecido con una cajita de madera de palisandro decorada de un placa en latón.
La palabra "brújula" proviene del italiano "bussola" (cajita). La brújula abrió el mundo de la exploración y de los descubrimientos. En el siglo III antes de JC, los chinos ya utilizaban el principio de la aguja magnética. Fue utilizada por primera vez por los sacerdotes feng shui, con el fin de indicar dónde y cómo construir. Los marineros chinos la adaptan a la navegación, alrededor del año 1000, con el fin de mantener el rumbo. La primera brújula consistía en un recipiente lleno de agua en el que flotaba una aguja magnética suspendida de un hilo o enhebrado a través de una caña. Los árabes la perfeccionan montándola sobre un eje. Llega a Europa entre los siglos X y XI, permitiendo a los navegantes de atravesar los océanos y a los exploradores de descubrir los continentes. El primer instrumento que se parece al que existe actualmente se debe al portugués Ferrande (1483).
Brújula en latón envejecido con una cajita de madera de palisandro decorada de un placa en latón.
Brújula de latón viejo presentada en una hermosa caja de madera de palisandro adornada con un ancla de latón incrustada en la madera. Los dos niveles de burbuja orientable proporcionan la lectura de una escala de inclinación. La aguja que apunta el Norte se bloquea automáticamente tras el cierre de la tapa.
Barómetro IMEX, un gran referente en los dispositivos de medición de calidad. Este elegante barómetro IMEX analiza las variaciones de presión permitiendo predecir el tiempo. Realizado en latón cromado. Fabricado en España. Garantizado 1 año. 14.5x4x14.5 cm.
Reproducción de una brújula antigua en latón envejecido. La tapa viene decorada con una bonita ancla marinera.
Reproducción de un doble catalejo en latón con trípode articulado y regulable de madera de acacia.
Recambio de cristal de los indicadores de mareas modelos PM2000.
Pequeña campana de a bordo en latón con un timón decorativo y su cuerda de cáñamo para accionar el badajo. En tiempos remotos fue un instrumento vital, pues servía de alarma en situaciones de niebla intensa, celebrar algún acontecimiento con su repique y sobretodo, regular la vida a bordo picando la hora para marcar los cuartos de guardia.